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reliquia / medida

Medida

A las 03:17	la cocina conserva su tamaño,pero algo en ella no termina de cerrarse:	la taza sucia,		el plato inclinado en el escurridor,	una cáscara de mandarina		seca como una oreja		que ya no recibe. Verifico la llave del gas,	el pestillo,		la ventana.Todo responde con una resistencia pequeña.Todo dice: aquí.				Pero aquí no alcanza.  La soledad podría medirse	por la demora con que se enfría una cuchara	después de tocar el agua.Por la distancia	entre dos pelos encontrados en la almohada.Por el modo en que una lámpara encendida	no llama a nadie,		sólo consume.  No es ausencia.				Es una extensión sin borde útil.  Pongo la mano sobre la pared.Del otro lado	pasan tuberías,		pasos,	una radio baja,		tal vez una tos.Nada confirma un mundo.Sólo vibraciones pobres,	materia trabajando en secreto.Si alguien hablara ahora,	su voz llegaría		con polvo,		con yeso,	con un retraso		que no sabría corregir.  He dejado el teléfono boca abajo	para no ver su superficie negra.Aun así emite una autoridad de pozo.Lo levanto.	Ningún aviso.	Ninguna falla.La máquina funciona.	La noche también.  Hay un vaso en la mesa.Dentro,	el agua repite la forma que le prestan.Me acerco	hasta empañar el borde.Esa nube breve	es lo más parecido a una prueba:		hubo temperatura,		hubo boca,		hubo un cuerpo apoyado contra el aire.  Después desaparece.  No conviene exagerar.La silla sostiene.El suelo no cede.La sangre cumple su recorrido	sin consultar.En la muñeca,	el pulso golpea		como un vecino que no quiere entrar.Cuento hasta treinta.	Pierdo la cuenta.		Vuelvo a empezar. 	uno	uno	uno La cantidad no avanza.  Quizá lo infinito sea esto:	no una altura,	no una lejanía,sino la repetición exacta de una pieza	donde cada objeto ha sido dejado		por una mano		que ya no puede justificarlo.El cajón con facturas.	La sal endurecida.		Un botón		que no pertenece a ninguna camisa visible.  Abro la puerta del pasillo.La luz común parpadea	sin dramatismo.En el piso	hay una hoja de publicidad	doblada sobre sí misma,		ofreciendo muebles,		crédito,		entrega inmediata.Nadie la pisa.	Nadie la recoge.  La cierro despacio.  Queda el cuarto	respirando con mis errores de cálculo.Queda una línea de polvo bajo la cama,	intacta,		como si allí empezara otra medida		y no hubiera instrumento.